Mientras dos de los mayores atentados sufridos en América Latina siguen impunes, vemos con estupor cómo Irán pretende eludir su responsabilidad respecto a estos crímenes que han cometido en la Argentina.El fiscal Alberto Nisman de la causa AMIA presentó hace pocos días un extenso informe acerca de la conexión internacional iraní en la concreción de ambos atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, ambos en Bs. As., apenas comenzados los años 90. Los atentados antisionistas y antisemitas que causaron muerte, heridas, destrucción y dramáticas consecuencias a cientos de argentinos, tanto como su informe, no son una novedad.El 18 de julio del año pasado, en nuestra condición de miembros del Comité Central Israelita del Uruguay, en representación oficial de la comunidad judía local, visitamos la sede de la AMIA en la conmemoración del 18º aniversario del luctuoso hecho. Lo hicimos acompañados por la delegación más numerosa y destacada de parlamentarios uruguayos de todo el espectro político. Todos escuchamos atentamente el riguroso trabajo entonces presentado por el Fiscal Nisman, en una sala del Congreso. Fue muy impresionante para todos enterarnos de la minuciosa programación de ambos actos de terror, planificados a partir del año 1983 -dato que se reitera ahora nuevamente-. No fue la primera vez que legisladores de nuestro país acompañaban la conmemoración; desde hace años distinguidas delegaciones han manifestado su preocupación por los asesinatos cometidos y por la impunidad en que continúan quienes los perpetraron. Tal es así que 180 parlamentarios latinoamericanos han condenado a Irán y a sus secuaces. Los atentados y sus víctimas fueron recordados, incluso, en un acto solemne realizado en nuestro Palacio Legislativo en setiembre de 2012.En esta nueva instancia de la investigación preocupa saber que pasaron, actuaron y, desarrollaron actividades en nuestro país, instituciones islámicas iraníes, insertas en diversos ámbitos de nuestra sociedad, difundiendo la conocida ideología criminal y oficial de la república iraní. Basta con detenernos a pensar, una vez más, que los atentados se programaron a partir de 1983, por el gobierno teocrático integrista islámico que asume el poder en Irán en 1979. Inequívocamente esos objetivos fueron propuestos desde el comienzo de ese régimen, como prioridad de su política de Estado terrorista e imperialista en nuestro continente. Sostiene Nisman entre sus 500 hojas de expediente:“…El modelo no es complicado. Los verdaderos creyentes son colocados en estructuras legales, como embajadas, centros culturales, mezquitas y escuelas religiosas, donde llevan a cabo tareas oficiales pero también radicalizan a los convertidos, recaudan fondos, transmiten comunicaciones secretas y ponen los cimientos de la revolución. Así, las mezquitas, por ejemplo, tienen una «dual utilización» como «estaciones de inteligencia…”Irán contesta con su judeofobia habitual proclamada desde un odio visceral e irracional, que no toma en consideración el informe de Nisman por “ser sionista”. No es esa la única desconsideración que se le puede objetar a un régimen tan tenebroso como el iraní.El segundo tema, que bien puede catalogarse de “surrealista”, es la reciente nominación de Irán por parte de las Naciones Unidas, como controlador de armamentos, más precisamente: “La República Islámica de Irán ha sido designada por las Naciones Unidas para presidir la Conferencia de Desarme de la organización, una responsabilidad determinante en el diseño de la agenda de desarme internacional”. Se erige de tal forma, en “nuevo juez internacional sobre armas de la ONU”. Por demasiado absurdo parece inútil explicar que el mismo Irán, que sostiene la brutal guerra en Siria, y a Hizbollá y Hamás como sus ejércitos aliados, haya sido designado para tal fin.Sumado a que la Argentina aún se dirime en un debate, a nuestro juicio incomprensible, de encontrar la verdad junto a Irán, sobre los atentados cometidos por Irán contra su territorio y habitantes, el hecho es a esta altura de similar y paradojal relevancia.No es necesario aclarar que Irán dispone de un poder tan llamativo como peligroso. Como uruguayos, instamos a revisar esta situación, pues no hemos tenido conocimiento público de ninguna manifestación política en tal sentido en nuestro país, a pesar de que el Uruguay ha sido explícitamente citado, con detalles y nombres de iraníes que han operado desde nuestro territorio, además de otros países de la región.Este llamado público a la reflexión y acción por parte de nuestras autoridades es un tema de Seguridad Nacional muy importante para los intereses colectivos y la vida pacífica en el Uruguay.
Peligros y amenazas a considerar
06/Jun/2013
Editorial del Comité Central Israelita del Uruguay